11. Vivir, montar negocios y trabajo en remoto ¿Si o no?

April 19, 2021

Hoy vamos a hablar de vida, trabajo, montar negocios o lo que sea que puedas hacer en remoto. Remoto en general. Nos subimos al carro del tema del momento para conseguir followers, likes, lo que haga falta.

Quiero hablarte de cómo el remoto me ha cambiado la filosofía de vida y de montar negocios y de los aprendizajes útiles que yo he sacado. Ojo, como siempre, basado en mi experiencia, así que no tomes estas palabras como válidas porque igual no lo son para ti.

Por supuesto, también vamos a frikear un poco sobre el origen de todo esto y algunos datos interesantes, si eres oyente habitual ya sabrás eso de que para entender e innovar, primero hay que conocer las cosas. 

Libros recomendados:

Enlaces recomendados:

Mi setup para trabajar en remoto:

Música del podcast:

Algunos datos actuales del teletrabajo

Bueno, al turrón. 

En España, los últimos datos antes de la pandemia ya apuntaban que había más de 1 millón y medio de teletrabajadores. Pero por supuesto, con la pandemia esto ha aumentado hasta los casi 3 millones que hay actualmente. La verdad es que me parece una barbaridad el dato de antes de la pandemia, no esperaba que hubiese tantos. En España ese dato corresponde a un 14,7% de las personas ocupadas, pero está muy por debajo de la media Europea que la encabezan países como Suecia y Holanda con un 40%, Luxemburgo un 34% o Finlandia con un 33%. 

Estos datos, que no paran de crecer, demuestran que el trabajo en remoto, sin duda, va a ir teniendo cada vez más y más relevancia en nuestra sociedad. Es una tendencia clara y como todo acarreará muchos cambios de vida.

Origen del trabajo en remoto

Para entender mejor el contexto vamos a sumergirnos brevemente en los orígenes del trabajo remoto. En 1979 IBM estaba dejando su sello en Estados Unidos, construyendo grandes edificios en los que sus trabajadores pudieran trabajar hombro con hombro. Pero ese año, una de sus nuevas instalaciones, el laboratorio de Santa Teresa, en Silicon Valley,  hizo un experimento para intentar descongestionar el servidor de la oficina. Colocó terminales en las casas de 5 empleados para que pudieran trabajar desde casa. En los años 80 y 90, cuando la red informática lo hizo posible, muchas empresas tecnológicas comenzaron a fomentar el teletrabajo. Pero nunca llegó a despegar. 

La segunda ola llegó en 2007, cuando Tim Ferris escribió su libro “La semana laboral de 4 horas”, que por cierto lo estoy leyendo ahora, te dejo el link en las notas del capítulo por si quieres cotillearlo. Ahí explicaba como emprendedores montaban sus negocios en internet y vivían aprovechando el coste de vida más barato de otros países. Independientemente de que el libro recibió algunas críticas y opiniones encontradas por incitar a la gente a dejar sus trabajos para lanzarse a conseguir vivir de internet, como si eso fuese fácil, esto condujo a la primera gran ola de nómadas digitales que ha ido creciendo de ese año a la fecha. 

Mi descubrimiento del trabajo en remoto

En mi caso todo este descubrimiento de que se podía vivir y trabajar en remoto llegó mucho antes de la pandemia. Realmente un punto de inflexión fue cuando conocí a Juan Carlos, hace ya casi dos años (Por cierto, si no sabes quién es, Juan Carlos es mi mentor y le hice una entrevista muy guay en el tercer episodio de este podcast, por si quieres escucharlo, pero luego eh, ahora no te muevas). 

Como te decía, por aquel entonces nosotros estábamos en una aceleradora de startups en Madrid, con Flip&Flip, viviendo “entre comillas” todo ese sueño emprendedor de montar una startup, encontrar inversores, crecer a lo loco. Digo entre comillas porque estábamos en el inicio, descubriendo todo esto, y cuando conocí a Juan Carlos, descubro que una persona, desde su casa, ha montado una empresa en remoto, viviendo y viajando por diferentes países, y le va muy bien. Se levanta por la mañana, no tiene que dar explicaciones a nadie, se conecta por email o videollamada con el equipo, que cada uno está trabajando en su casa en diferentes países, y así funcionan. Nadie pide explicaciones a nadie sobre dónde está, qué está haciendo ni cuántas horas trabaja. Cada uno sabe sus responsabilidades. Y se valora la consecución de objetivos. Si cumples con ello, hazlo cómo quieras y dónde quieras. Trabaja las cosas que quieras. Si en 3 horas eres capaz de cumplir tus objetivos, perfecto. Nadie va a cuestionarlo. 

Después, descubrí a Pieter Levels, ya os hablé de él en el episodio 07 y de cómo ha llevado esto aún más al extremo y es que a día de hoy, que sus proyectos ya facturan más de 1M$, todavía está él solo en el equipo. Colabora con freelances para delegar ciertas tareas concretas, pero no tiene a nadie contratado. No tiene oficina, de hecho vive un estilo de vida nómada. Y no ha pedido inversión. 

Wow, esto me pegó bastante fuerte porque yo hasta ese momento pensaba que, para montar un negocio de esas dimensiones en cuanto a facturación y cifras en general, tenías que tener un gran equipo, con una buena cultura de equipo, y eso solo era posible en unas oficinas molonas y siendo el típico jefe que predica con el ejemplo y es el primero en llegar a la oficina y el último en salir. Pues bien, todo esto es mentira, no es necesario y hay otras maneras también de hacerlo. ¿Y de qué depende todo? de la filosofía de vida que tengas como fundador y que transmitas a la empresa y al resto del equipo. 

Y muchos dirán, pero eso no se puede conseguir si tienes un equipo más grande. Es muy difícil que funcione. Bien, pues ahí tienes el caso de la empresa Buffer, que son ya creo alrededor de 100 empleados trabajando en más de 18 países. 

Yo hasta ese momento siempre había soñado con que algún día tendría unas oficinas/estudio muy guay y que la gente vendría allí a trabajar super contenta. Pero al descubrir el estilo de vida de Juan Carlos, me di cuenta de que yo lo que quería era eso. 

Ventajas y desventajas de teletrabajar

¿Para qué monto yo negocios? Para ser libre. Ese es el principal motivo. Para ser libre, crecer y disfrutar con lo que hago cada día. Si acabo teniendo un lugar físico al que debo ir a trabajar, acabaré siendo, en cierto modo, esclavo de ello. No será tan fácil moverme a otro sitio a vivir en un momento dado, como voy a hacer dentro de poco, o poder trabajar en los horarios que a mi me de la gana. 

O imagina que te gusta más vivir en un pueblo o en un entorno rural o más natural, pues es lo maravilloso del trabajo en remoto, que te lo permite con más comodidad. Seguramente si tienes una oficina, acabará siendo en una ciudad, para poder captar talento más fácilmente. Porque no van a ir todos a un pueblo a trabajar. Es más difícil. Pero es que con esto puedes captar talento ya no solo de la ciudad, si no de cualquier parte del mundo. Puedes conseguir a los mejores, porque el espacio o la distancia física ya no es una barrera. 

Otra de las grandes ventajas en muchos casos es el ahorro de tiempo, mucha gente pensemos que en ciudades grandes pasa 1 hora de trayecto para ir a su oficina a trabajar, un trabajo que ahora con el teletrabajo, en muchas ocasiones, obviamente no siempre, pueden hacer realmente igual desde su casa y se ahorran cada día 2 horas de su vida. Sin pararnos a pensar en el estrés y mala sombra que haces con el tráfico. 

Y por último, el ahorro de dinero. El precio de la vivienda en las grandes ciudades está llegando a unos niveles imposibles. Si estás empezando a trabajar, tanto por cuenta ajena como emprendiendo, resulta muy complicado asumir el nivel de vida de una gran ciudad como Madrid o Barcelona en España. Por no hablar ya de Nueva York, Los Ángeles, París, Londres,  u otras de otros países en los que el nivel de vida es muy muy superior. Y aquí se genera una oportunidad con el trabajo en remoto que me parece muy interesante y es la de poder trabajar para una empresa de otro país en la que el nivel de vida es superior al tuyo, y por lo tanto el salario. Imagina trabajar en remoto para una empresa de Estados Unidos y vivir en España. Aprovechas la brecha salarial y en España puedes tener un nivel de vida muy superior. Hay plataformas en las que puedes encontrar este tipo de trabajos, una de ellas es RemoteOk.io a nivel internacional o remotefirst.digital que es de un emprendedor español. Echadles un ojo porque quizás encontráis trabajos interesantes para vosotros. 

Si estás emprendiendo tu propio negocio, ya que vivimos las dificultades y cosas desfavorables que tiene montar tu propio negocio, aprovechemos las ventajas. A qué me refiero con esto, el otro día, por ejemplo, un emprendedor decía que se había apuntado a clases de tenis los martes y jueves a las 10h de la mañana y le habían salido a mitad de precio, ¿Por qué? Porque a esa hora no puede ir casi nadie y las clases están vacías. Pues esas son las pequeñas ventajas que podemos aprovechar. Poder hacer en ocasiones cosas entre semana que otra gente no puede hacer, siempre y cuando cumplamos con el compromiso del trabajo. Para ello en ocasiones nos tocará trabajar muchos domingos o festivos. Pero es que muchas veces caemos en el error de esclavizarnos a nosotros mismos. Y no, no no, eso no puede ser.

Esto ya lo llevo aplicando un tiempo y la verdad es que estoy bastante contento con el resultado. A medida que he ido necesitando crecer en equipo lo he hecho externalizando tareas con freelances u otras empresas. Por ejemplo, en Flip&Flip la producción está externalizada a un taller de confección de confianza, y la parte comercial, aunque ahora mismo no, también ha estado delegada a comerciales autónomos, que de alguna manera se han sumado al equipo sin ser contratados. Lo mismo ha pasado con Estudio Iber, que ha medida que ha ido creciendo he delegado partes como por ejemplo la informática, que ya la lleva David desde hace tiempo y es ya un colaborador del día a día, y otras puntuales que delegamos montando pequeños equipos adoc para cada proyecto si se requieren. Pues si se requiere ilustración ya sé que tengo que llamar a Vera, si es un tema de 3D a Jorge, Danilo para partes más técnicas y así, poco a poco, vas generando relaciones de confianza que hacen que todo vaya mejor. Tú creces con ellos y ellos contigo. Y cada uno se centra en hacer aquello en lo que más valor aporta. Por lo tanto, el cliente, recibe un resultado de muchíiiiiisima más calidad. Y esto que parece tan obvio y tan sencillo, en muchas ocasiones, es lo más difícil de conseguir que salga bien. A mí me ha costado 4 años y no ha sido hasta este último año cuando ha empezado a funcionar bien la maquinaria. 

Pero en definitiva, la principal ventaja que tiene para mi trabajar en remoto es la de estar en cada momento dónde quiero estar. Sin dar explicaciones a nadie. 

Obviamente también tiene desventajas y es que tienes que ser una persona que sepa llevar bien la soledad. Por supuesto, entiendo que hay personas a las que no les gusta estar solos y necesitan de esa compañía para trabajar. En mi caso, soy más productivo y me concentro más en soledad, combinada con reuniones puntuales para hacer seguimiento de proyectos.

Mi setup para trabajar en remoto

Vale, ya hemos visto las ventajas y desventajas y dirás, ¿qué necesito para trabajar en remoto? ¿Cómo lo gestionas? La realidad es que, al menos en mi tipo de trabajo, no necesito mucho para trabajar en remoto. Aquí quiero hablarte de las herramientas que yo uso y me son útiles.

Yendo a lo bruto, es cierto que con mi portátil, que tengo un Macbook Pro (modelo del 2014), mi tableta gráfica Wacom, buena conexión a internet y mi micro para los podcast, podría hacer lo que hago ahora desde cualquier parte del mundo. Después hay algunas herramientas que me facilitan las tareas. Obviamente, Zoom, Google Meets, Skype o la herramienta que sea para reuniones por videoconferencia. Trello, mi indispensable número uno, para gestionar las tareas y los equipos. Es una herramienta muy sencilla y en mi caso me va muy bien para organizarme bien yo mismo y para poder gestionar a todos los clientes y tareas sin olvidarme de nada, pero también para gestionar equipos, por ejemplo, cuando hacemos webs, poder asignar repartir las tareas entre David y yo y poder hacer un seguimiento para estar ambos al tanto de los avances. Llevo mucho tiempo con Trello y he ido creando con el tiempo ahí algo super útil, es la primera herramienta que abro al día junto con gmail, si os interesa este tema lo dejamos para otro capítulo más dedicado a gestión y organización del tiempo. También es importante tener archivos en la nube, bien sea Dropbox, Google Drive o lo que sea. Wetransfer para enviar archivos pesados. Y realmente, poco más se necesita. 

Pero claro, hay una cosa que tiene en contra y es que al final somos seres sociales y necesitamos de ese contacto. De esas relaciones que surgen de lo profesional y, en ocasiones, traspasan a lo personal. Por eso para mi es bueno encontrar ese equilibrio entre trabajar en remoto, pero conservar reuniones en presencial con clientes o colaboradores ocasionales. 

Pero es cierto que cada vez están surgiendo más comunidades digitales que nos permiten conectar con gente en nuestra misma situación. Y es que realmente ya hay mucha gente en esta misma situación. Esto es algo que me flipa, las oportunidades que trae de nuevos negocios e ideas son brutales, y de esto hablaremos luego. Por ejemplo, hace un mes o así entre en Sin Oficina, que es un coworking online donde conectas con una comunidad de trabajadores en remoto, y tienes diferentes formaciones, eventos, etc. Un negocio muy chulo y muy bien llevado por Bosco Soler. La experiencia hasta ahora está siendo muy interesante.

El remoto como filosofía de vida

Creo que, en mi caso y en el de mucha otra gente, esta “libertad” del trabajo en remoto hace que nos podamos plantear cuál es nuestra filosofía de vida. Sin condicionarnos por vivir allí donde está nuestro trabajo. Ahora podemos vivir donde queramos y vemos que cada vez más gente elige los pueblos o entornos rurales. Primero por el estilo de vida más tranquilo. Es otro rollo. Pero es que además, el precio de la vivienda en las grandes ciudades está en unos niveles imposibles comparado con los salarios de hoy en día, sobre todo de la gente joven. No podemos permitirnos el pagar la mitad del salario para vivir en una casa en muchas ocasiones, con condiciones muy limitadas, en Madrid o Barcelona. 

Esta deslocalización y libertad de poder elegir dónde vivir que nos ofrece el trabajo en remoto, sin tener que condicionarse por estar cerca de la oficina a la que vamos a trabajar, está generando muchas oportunidades para atraer talento al entorno rural y fomentar el crecimiento y emprendimiento en estas áreas. 

El Neorruralismo, que fue una movimiento de migración de las áreas urbanas a las rurales, iniciado en la década de 1960, está volviendo a florecer con más fuerza. Los  motivos de esta migración en la mayoría de los casos no atienden siquiera a causas económicas, sino a la búsqueda de entornos libres, tranquilos, menos contaminados y más en contacto con la naturaleza. 

Para ello los gobiernos deben adaptarse, tanto poniendo facilidades de visados para trabajadores remotos, como ofreciendo unas condiciones laborales óptimas. 

En España sin duda un gran ejemplo está siendo las Islas Canarias. En un artículo Pieter Levels contaba que Nacho Rodriguez, un emprendedor que colabora con el gobierno de Canarias para atraer turismo de nómadas digitales, le contaba que mientras un turista que visita las islas por ocio se deja de media entre $ 356 por viaje, un trabajador remoto de una gran empresa tecnológica de Estados Unidos o Reino Unido, puede ganar $ 150K al año y dejarse la mitad del sueldo en vivir en las Islas. Eso repercute en $ 75K que equivale a crear 3 puestos de trabajo con salario promedio local. Actualmente Canarias recibe 15 millones de turistas al año y podría ganar la misma cantidad de dinero con de 100 a 200K trabajadores remotos de este tipo. 

Tenerife
© Photo by Lukas Medvedevas on Unsplash

Obviamente las áreas rurales también deben prepararse para acoger a este tipo de trabajadores o emprendedores que buscan un entorno de vida más tranquilo. Crear esas condiciones favorables en cuanto a infraestructura, por supuesto buen internet. En muchas ocasiones es el gran handicap. Pero también fomentar esos ecosistemas, creando sinergias entre los emprendedores y teletrabajadores y ofreciendo espacios en los que puedan reunirse para trabajar o intercambiar ideas o experiencias. 

A medida que los países, ciudades y pueblos se adapten y los entornos se vuelvaa accesibles para realizar estas actividades de forma óptima, el trabajo en remoto crecerá todavía mucho más y ocasionará un cambio en la sociedad. Por primera vez, creo que el trabajo dejará de ser el centro de nuestra vida, es que nos ata a un lugar y a un espacio de tiempo y que dicta en cierto modo nuestra manera de vivir. Y pasará a ser un complemento más que se adapta a nuestra vida, que es la que realmente está en el centro y marca cómo y dónde queremos vivir. 

Conclusión

Y hasta aquí el episodio de hoy. Soy consciente de que es un tema que genera opiniones muy contrarias, cada uno tiene su filosofía de vida y esto te puede encajar más o menos. Este ha sido mi punto de vista. Pero sería interesante que me dejes el tuyo así generamos un debate que seguro puede ser muy enriquecedor. Si te ha gustado este episodio y aún no lo has hecho, ya estás tardando en suscribirte en la plataforma que lo escuches y si no pues no lo hagas. Ya sabes que en mi web ignacioberges.com tienes las notas ampliadas del capítulo con enlaces interesantes de información que voy recopilando y mencionando en el capítulo. Y si no quieres estar pendiente, puedes suscribirte ahí a la newsletter, que yo te aviso. 

Esto es todo.
Mil gracias siempre por escucharme.
¡Nos vemos pronto!

P.D: Gracias por escucharme/leerme. Puedes conocer mis empresas Estudio Iber y Flip&Flip. Puedes hablar conmigo y ver mi día a día en Instagram o Twitter. De vez en cuando, comparto breves ideas sobre diseño y emprendimiento y algunas estadísticas de mis proyectos. Si quieres que te avise para no perderte ningún episodio puedes suscribirte aquí.